jueves, 8 de mayo de 2014

Romance sinuoso.

Ya la noche acontecía
en su barca de madera,
y el cielo se engalanaba
de joyas y oscuras telas.

Se rompió tu juventud
y tu voz color cereza.
¡Tú querías ver las olas,
pero dios te quiso muerta!

Frío vapor se elevaba
de la mar a las estrellas,
y allá arriba estremecía
a las esferas más viejas.

¡Seré quien al cielo suba,
del mar, sus tantas bellezas!
¡Tú querías ver las olas,
pero dios te quiso muerta!

Trémulos brillos de plata
decoraban la tristeza,
y la barca solitaria
se mecía lenta, quieta.

Suspiros de pura hiel,
y venenos y piel yerta.
¡Ella quería ver la mar,
pero dios la quiso muerta!


2 comentarios:

  1. Es muy bonito. Está logrado. Una pena el penúltimo verso, se cuela de sílaba, ya que la sinéresis no queda bien ahí. Supongo que lo de las esferas más viejas debe entenderse como las más altas, o quizás las que se reconocieron antes en la antigua cosmología. Sea como fuere, muy bonito.

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  2. Ay, Andrés, qué maravilla. Mira que he leído poemas tuyos pero este convierte todos tus versos anteriores en literatura para párvulos. Es un halago, ¿eh? No sé como decirlo de modo más cortés. "¡Muy bien, Daru, muy bien!" Así mejor, sí.

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